“Nadie, que no forme parte de un equipo bien cohesionado de fuertes alpinistas y con gran experiencia debería ni siquiera pensar en intentarlo…” Escribía Bradford Washburn, el mayor experto del Mckinley sobre su cresta sur. Nadie soñó con poder abrir esta nueva vía hasta que llegó una leyenda del alpinismo, Riccardo Cassin, con su equipo de fortísimos escaladores.

En su libro La Sur del Mckinley, Cassin nos cuenta las aventuras de su expedición al espolón sur de la montaña más alta de Norteamérica. Siguiendo los pasos de otro italiano, Luigi Amedeo di Savoia, el Duque de los Abruzos, que realizó la primera gran ascensión alpina en Alaska, con cincuenta y dos años y una consolidada fama, Cassin se presenta con un equipo de cinco jóvenes para intentar resolver uno de los problemas más interesantes del alpinismo de la época.cassin denali

La cresta sur del Mckinley (o Denali como se conoce actualmente) es una pared de hielo y nieve de más de 3.200 metros que culmina en los 6.194 m. de su cima, una de las  más frías del planeta.

Corría el año 1961. Riccardo Cassin era ya un alpinista reconocido de fama internacional. Contaba entre sus hazañas con la oeste de Lavaredo, la noroeste del Badile y el espolón norte de la punta Walker. Pasaba de los cincuenta pero sus compañeros no llegaban a los treinta (a excepción de G. Canali que tenía treinta y tres). Por causa de un accidente de esquí, el gran Carlo Mauri, compañero de Cassin en tantas aventuras, se vio obligado a renunciar, le acompañarán cinco alpinistas fortísimos sin ninguna experiencia extra europea: Romano Perego, Pier Luigi Airoldi, Luigi Alippi, Giancarlo Canali e Annibale Zucchi.

El relato de la expedición inicia con los preparativos y las formalidades. Son días de fiestas, recibimientos, autoridades, proveedores y acuerdos. Todo responde a una planificación exhaustiva. Cassin se ocupa de todo con una dedicación y responsabilidad encomiables a pesar del ansia por entrar en acción que se deduce de su diario. Sin embargo, como en cualquier aventura, el imprevisto está ahí, para obligarnos a barajar las cartas de nuevo y superar los obstáculos que se presentan. Al fin y al cabo, como decía Shackelton: las dificultades son, simplemente cosas que hay que superar. El primer gran imprevisto se produce cuando Don Sheldon, el famoso e histriónico piloto que contratan para transportar el material hasta el campo base, se equivoca de lugar. Este inconveniente obligará a un extenuante transporte a pie a través del glaciar. Cuando por fin trasladan todo el material e instalan el campo base, tras varios días de lucha equipando la vía y montando los campos de altura, los seis, partiendo desde el campo 3 y después de 17 horas seguidas de escalada, hacen cima a las 23.00 horas sin tiempo para festejar. Les espera la bajada. Con una temperatura comparable a una invernal en el Himalaya, tormenta, tras una agotadora ascensión y con el equipo de la época, protagonizarán un descenso épico. Canali no puede más, está agotado y sufre congelaciones en los pies. Alippi sin dudarlo le presta sus botas, continuará el descenso con 4 pares de calcetines. Una avalancha arrolla a Cassin que consigue salir indemne. Perego sufre una caída que, por suerte, terminará en un cúmulo de nieve que le salva la vida. A pesar de todo, los seis, después de tres días de batalla, logran llegar al campo base sanos y salvos. Han protagonizado una hazaña increíble. Reciben los elogios de JF Kennedy en persona y el reconocimiento de todo el mundo.

cassinEn una época como la actual, que ya empezaba a perfilarse en aquellos años, en la que para muchos lo único que cuenta es el resultado final, alimentar el propio ego, llegar a la cima a toda costa para añadir un sello más al carné de conquistas, leer el libro de Cassin, simple y fuerte, como su alpinismo, donde el objetivo final no se sobrepone a los valores, es todo un placer. De sus páginas se deduce la figura paternal de Cassin preocupado por todos los componentes de la expedición y su amor por el alpinismo. No en vano todo el equipo unido alcanza la cima, todos juntos, con la misma fatiga y la misma gloria.