Cincuenta y dos desafíos montañeros, las cincuenta y dos cimas más altas de cada provincia y un reto solidario, dar visibilidad a particulares y entidades que luchan contra el cáncer, el parkinson, el síndrome x-frágil y la ELA.
¿Se puede compaginar una vida laboral estresante con la pasión por el alpinismo y la solidaridad? ¿Es posible trabajar encerrados en la oficina de lunes a sábado para escaparse los domingos a la montaña y echar una mano en la difusión de proyectos sociales?

Mirador del Mundo
El protagonista de este artículo nos demuestra que sí, que es posible.
Esta es la historia de un alpinista por pasion que se gana la vida de lunes a sábado en la oficina para poder escaparse a la montaña los domingos. La historia de un montañero que le roba tiempo a los días para preparar su proyecto: 52 techos provinciales y algo más. Una historia de tesón y solidaridad.
Bautista Bermúdez González es un albaceteño de treinta y ocho años. Estudió comercio internacional y marketing; trabaja como vendedor y es montañero apasionado. De su experiencia en la montaña y sus ganas de echar una mano nació este proyecto: subir a la cima más alta de cada provincia española y algunas de países vecinos (Marruecos, Portugal y Andorra). Con poco tiempo (trabaja de lunes a sábado) y sin presupuesto inicial en 2016 completa la mitad del proyecto que prevé terminar en el presente año.
La idea surge tras años de participación en carreras solidarias con el intento de hacer algo más difícil y duradero en el tiempo. Así, en la navidad de 2015, con estas dos ideas en mi cabeza, decidí unir estos dos pensamientos y nació “52 Techos Solidarios”. En enero de 2016 preparé y estudié cada ascensión, rutas posibles, vertientes, etc. A mediados de 2016 comencé este reto.
El objetivo solidario de este desafío empezó dando visibilidad a dos asociaciones manchegas que luchan contra el cáncer y el párkinson (AMAC y AFEPAB), después se enteró del caso de X-Frágil del albaceteño Raulete y del manchego J.R. Amores y su lucha contra el ELA e incluyó ambos. Con este reto intento mandar ánimos y dar visibilidad a la lucha de estos colectivos sociosanitarios y a todas las personas que viven día a día con estas enfermedades, fomentar el deporte y la vida sana y, conseguir con esfuerzo y constancia un objetivo.
En ocasiones solo y a veces acompañado, con el apoyo de diferentes empresas españolas e internacionales, en circunstancias fáciles o difíciles, teniendo que renunciar cuando la montaña lo impone, Bauti continúa con su reto teniendo bien presentes las palabras de Ruth Westheimer: Nuestro camino no es por fáciles prados de hierba, sino que es un sendero de montaña escarpado y lleno de dificultades. Pero siempre hacia adelante, hacia arriba, hacia el sol.

Para mí es un placer poder aportar mi granito de arena presentando aquí, a mis cuatro lectores, a Bauti y su proyecto. Admiro mucho a las personas que se ponen objetivos y luchan por ellos, los consigan o no, lo importante es el camino, el cómo, la lucha para alcanzarlos. La montaña tiene mucho de esto, es maestra. Por eso y porque las causas del proyecto 52 Techos Solidarios merecen la pena os invito a todos a que lo difundáis. Para quién pueda y quiera además colaborar directamente podéis contacta con él en 52 techos solidarios