Cuentan que hace mucho, mucho tiempo a orillas del lago de Como, vivía una guerrera tan hermosa como cruel y que todos aquellos que la veían morían, o de amor o por el acero de su espada.

Dicen que un día un caballero se enamoró perdidamente y loco de amor se dirigió hacia la fortaleza donde vivía para ofrecerle su corazón. Mientras caminaba cantaba para darse coraje pero ella desde la torre lo observaba impasible y cuando estuvo lo bastante cerca ordenó a la centinela de la torre que le disparara. Sin dudarlo un instante la soldado tensó el arco y con una certera flecha le atravesó el pecho. Así pagó su osadía el pobre caballero que murió sonriendo.

Narra la leyenda que un dios, conmovido por el gesto del caballero, castigó a la guerrera y a su centinela transformándolas en montaña y desde entonces dos montañas ríspidas y ferrosas presiden la orilla oriental del lago de Como, La Grigna y la Grignetta.

Y aún hoy los montañeros, a pesar de su temor, por ellas se aventuran enamorados de su hermosura.

La_cima_de_la_Grigna
La cima de la Grigna 2.410 m

(Esta es la historia como les gusta a mis hijos que se la cuente. Nos la inventamos a partir de una canción típica de los coros alpinos: La leggenda della Grigna. Escribo el texto original en italiano al final de esta entrada)

(Por último, para quien no lo supiera, decir que el Gruppo delle Grigne se encuentra en los pre-Alpes lombardos, en la orilla oriental del lago de Como. Sin ser montañas muy altas en ellas se puede practicar cualquier tipo de actividad que se os ocurra. Desde el senderismo hasta la escalada de dificultad, esquí de montaña o espeleología. Fueron y son terreno de juego de grandísimos alpinistas y del famoso grupo I Ragni di Lecco. Aquí empezaron por ejemplo dos de los más grandes de siempre, Cassin y Bonatti)

 

LA LEGGENDA DELLA GRIGNA

Alla guerriera bella e senza amore

un cavaliere andò ad offrire il core,
cantava: Avere te voglio, o morire!
Lei dalla torre lo vedea salire.
Disse alla sentinella
che stava sopra il ponte:
Tira una freccia in fronte
a quello che vien su.

Il cavaliere cadde fulminato:
Ma Iddio punì l’orribile peccato
e la guerriera diventò la Grigna
una montagna ripida e ferrigna.
Anche la sentinella
che stava sopra il ponte
fu trasformata in monte
e la Grignetta fu.

Noi pur t’amiamo d’un amor fedele,
montagna che sei bella e sei crudele,
E salendo ascoltiamo la campana
d’una chiesetta che a pregare chiama.
Noi ti vogliamo bella
che diventasti un monte;
facciam la croce in fronte,
non ci farai morir.