Auto-rescate en avalanchas

Cada uno de los componentes del grupo ha de llevar su propio kit de ARVA, pala y sonda. Es necesario comprobar la carga de las pilas en casa y, de todas formas, meter un par de repuesto siempre en la mochila. Nunca se sabe. La pala y la sonda las llevaremos en la mochila en un lugar de cómodo y rápido acceso. El ARVA nos lo ponemos bajo las últimas capas (sobre la primera o incluso debajo de ésta).

Se tiene que encender antes de salir y apagar sólo al final de la excursión. Justo antes de empezar, los miembros del grupo comprueban el funcionamiento de todos y cada uno de los aparatos, tanto en emisión como en recepción. Para ello, uno de los integrantes del grupo pondrá su ARVA en la modalidad de recepción y comprobará el aparato de cada uno de sus compañeros, que irán pasando en fila india a una distancia de 3 metros uno de otro para que no haya interferencias. Al terminar, la persona que tenía el ARVA en recepción lo cambia a emisión y el grupo cambia a recepción (o al menos uno de sus integrantes) y comprueba que el ARVA de su compañero funcione correctamente. Una vez que  todo está en orden (se tarda más en contarlo que en hacerlo) todos seleccionan la modalidad “emisión” y ¡hala! ya se puede empezar.

Podríamos dividir la búsqueda con el ARVA en tres fases: primaria, secundaria y final.

La fase primaria consiste en la búsqueda de la primera señal. La realización de esta primera fase dependerá del número de rescatadores y de si han asistido o no al evento. En esta fase el ARVA se gira sobre tres ejes para captar la primera señal y nos moveremos ordenadamente para cubrir toda el área de la avalancha.

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Normalmente se considera que el  alcance útil del ARVA es de unos 20 m. por lo que el rescatador rastreará la señal de 20 m. por cada lado y tendrá en cuenta esta distancia a la hora de girar en torno al plano de la avalancha. Si, en lugar de uno, hubiera varios rescatadores, la distancia entre estos sería por tanto de 40 metros. Veinte del alcance del ARVA de uno de ellos y otros veinte del otro.

Pongamos el caso de que nos encontremos con un solo rescatador que no haya visto dónde ha desaparecido la víctima. En este caso tendrá que rastrear la zona de la avalancha en forma de greca (ver imagen), dejando 40 m. de distancia entre las líneas paralelas (20 m. de alcance útil por un lado más 20 metros por el otro) y 20 m. con el borde. Se puede iniciar la búsqueda por la parte superior o inferior. Si nos moviéramos con los esquíes procederíamos en zig zag hasta alcanzar una apertura de 40 m. y siempre dejando 20 m. con el borde.

Si el rescatador hubiera asistido al evento y conociera el punto de desaparición del accidentado, la búsqueda se acota del punto de desaparición hasta el extremo inferior del plano de avalancha.

Si hubiera un grupo de personas presentes, procederán en paralelo. Distanciados por el doble del alcance útil (2×20=40 m.) y dejando 20 m. con el borde. También en este caso, si se conociera el punto de desaparición de la víctima, la búsqueda se acotará.

En el caso de que el grupo no pudiera cubrir toda el área, se puede proceder ascendiendo desde un lado para después cubrir la otra parte bajando y, continuar de esta forma hasta cubrir toda la zona.

Para la próxima entrada continuaremos con la segunda fase de la búsqueda, hasta entonces ¡Buena montaña a todos!

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