tocando_el_vacioSi aún no lo has leído tienes que hacerlo. Un libro fantástico que devorarás en 2 ó 3 días. Tocando el vacío es ya, con pleno mérito, uno de los clásicos de la literatura de montaña.

El libro, cuyo título original es Touching the Void fue publicado por primera vez en el Reino Unido en 1988. Escrito por el alpinista británico Joe Simpson nos narra la increíble aventura que el autor vivió junto a su amigo Simon Yates en su escalada al Siula Grande (6.344 m) en Perú.

Corría el año 1985; Joe tenía 25 años y Simon 21. Después de varias experiencias en los Alpes deciden organizar una expedición en Perú para escalar una montaña virgen hasta entonces, el Siula Grande. En Lima se encuentran con Richard, otro joven británico que viaja solo y que decidirá acompañarlos y esperarles en el campo base. La subida se presenta más difícil de lo que se esperaban por la climatología y por las condiciones de la nieve causadas por ésta. Al final consiguen llegar a la cima con retraso y sin combustible para derretir nieve. Deciden apretar el paso y bajar lo antes posible pero en una zona de destrepada Joe cae y se rompe una pierna. El primer pensamiento que le pasa por la cabeza es que se acabó, que su compañero lo abandonaría allí. No se atreve a decir nada. Simon tampoco dice nada, su cara es un poema, pero no lo abandona. Une las dos cuerdas de 50 metros que tenían y, sentándose en un hueco excavado en la nieve, empieza a bajar a su compañero. Primero 50 metros, hasta el nudo, en ese momento avisaba a Joe que, con la pierna buena y los dos piolets, se aseguraba a la pared mientras Simon pasaba el nudo, después los otros 50 metros. Mientras Simon descendía Joe comenzaba a excavar el nuevo hueco para que pudiera asegurarle (las condiciones de la nieve no permitían plantar un clavo). De esta forma recorren gran parte de la pared. El dolor de Joe es atroz pero Simon sabe que tiene que bajarlo rápido, no importa que la pierna se golpee continuamente, hay que salir de ahí. El sistema parece funcionar y los dos son optimistas pero el tiempo empieza a cambiar y la visibilidad se reduce. Simon no consigue ver por dónde está bajando a Joe que se queda colgado en el vacío, sin poder anclarse en la pared para poder aflojar la cuerda y que Simon pase el nudo. Simon no entiende qué pasa, nota el peso de su compañero pero la cuerda no se afloja. No hay comunicación posible entre los dos.images71 Joe comprende que su compañero no podrá bajarlo ni subirlo sin un punto donde fijar la cuerda. La única forma de subir es por sí mismo con dos nudos autoblocantes. Se quita los guantes e intenta hacer el prusik con las manos heladas. Para colmo de las desgracias uno de los cordinos se le cae de las manos. Se acabó. Subir por una cuerda a pulso en esas condiciones es imposible, se abandona colgado en el vacío, exhausto, como su ídolo desde que tenía 14 años, Toni Kurz. Simon lleva más de una hora esperando. No sabe qué hacer. No puede hacer nada. La nieve por debajo empieza a ceder, el peso está a punto de arrastrarlo al abismo y se acuerda de que tiene una navaja en la mochila. No queda otra, al menos uno de los dos puede salvarse. Corta la cuerda y Joe cae unos 45 metros dentro de una grieta. Simon está convencido de que ha matado a su compañero. Apenas puede dormir en el agujero en la nieve donde vivaquea esa noche. Joe sin embargo sobrevive; ha caído en un puente de nieve dentro de la grieta. Planta un clavo de hielo en la pared y se asegura a él. A la mañana siguiente decide no esperar a la muerte, se cuelga del clavo y desciende por la cuerda hacia un fondo desconocido. No hace un nudo al final de la cuerda que ha descubierto cortada. Está convencido de que su compañero lo da por muerto. Si llega al fondo bien, si no llega al fondo y muere en la caída, siempre es mejor que una lenta agonía. Llega al final de la cuerda y descubre un cono de nieve y al final, en lo alto, un hueco por donde se filtra la luz. En la escalada más difícil de su vida, deshidratado y con una sola pierna consigue salir de ahí. Todavía le queda el glaciar y la morrena antes de llegar al campo base. Le llevará algunos días más de arrastrarse por la nieve entre las grietas e intentar saltar de piedra en piedra cayendo continuamente antes de llegar al campo base justo cuando Richard y Simon se estaban yendo.

Una historia increíble escrita durante las siete semanas de recuperación en Perú tras la primera operación. Joe Simpson describe con una humanidad y crudeza aplastantes todo lo que le había pasado  por la cabeza. Imaginad lo que se puede llegar a pensar en similares circunstancias.

Es conmovedor además la fuerza con la que defiende la decisión de su compañero de cortar la cuerda. De hecho fueron las primeras palabras que le dijo, le agradeció que intentase bajarlo y le confirmó que él hubiera hecho lo mismo. A pesar de ello Simon Yates recibió no pocas críticas por haber cortado la cuerda a su regreso.

Del libro se hizo una película con el mismo título en 2003, dirigida por Kevin Macdonald. Muy buena también pero os aconsejo que primero leáis el libro.